Encuesta Idice (8 al 14 de enero): Elecciones presidenciales

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La encuestadora Idice, por encargo del diario Expreso, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales. La encuesta fue realizada entre el 12 y 14, con un margen de error de+-1.9%, arrojando los siguientes resultados: Luis Castañeda (27.8%), Alejandro Toledo (20.7%), Keiko Fujimori (19.4%), Ollanta Humala (10.2%), Pedro Pablo Kuczynski (8.2%) y Mercedes Araoz (6.4%).

A pesar de todo lo que se dice de esta encuestadora, no obstante, es la que más aciertos ha tenido en las campañas electorales. Es por ese motivo que incluimos el estudio de esta empresa.


Encuesta Ipsos Apoyo (12 al 14 de enero): Elecciones presidenciales


La encuestadora Ipsos Apoyo, por encargo del diario El Comercio, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales. La encuesta fue realizada entre el 12 y 14 de enero a nivel urbano y rural, con un margen de error de+-2.3%, arrojando los siguientes resultados: Toledo (27%), Keiko Fujimori (22%), Luis Castañeda (19%), Ollanta Humala (10%), Pedro Pablo Kuczynski (5%) y Mercedes Araoz (4%).

Encuesta CPI (8 al 13 de enero): Elecciones presidenciales


La encuestadora CPI, por encargo del diario Correo, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales. La encuesta fue realizada entre el 8 y 13 de enero a nivel urbano y rural, con un margen de error de+-2.3%, arrojando los siguientes resultados: Toledo (25.2%), Luis Castañeda (22.2%), Keiko Fujimori (18.8%), Ollanta Humala (11.7%), Mercedes Araoz (5.2%) y Pedro Pablo Kuczynski (5.0%).

Encuesta Datum (7 al 10 de enero): Elecciones presidenciales

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La encuestadora Datum, por encargo del diario Perú 21, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales. La encuesta fue realizada entre el 7 y 10 de enero, con un margen de error de+-2.8%, arrojando los siguientes resultados: Toledo (27%), Luis Castañeda (22%), Keiko Fujimori (20%), Ollanta Humala (10%), Pedro Pablo Kuczynski (4%) y Mercedes Araoz (3%).

Al parecer a Toledo no le afectó el viaje a Punta Sal, como tampoco a Castañeda el caso COMUNICORE. La gente comienza a percibir que por estas épocas las noticias (en especial las que tratan de hundir a un candidato) deben ser tomadas con pinzas. Sin embargo, esa eterna novela del APRA está terminando por demoler a su propia candidata.


PPK sabe: Spot publicitario de Pedro Pablo Kuczynski (Enero 2011)

Excelente, no hay nada mejor que ver a varios políticos de trayectoria como Pedro Pablo Kuczynski, Lourdes Flores, Humberto Lay, Máximo San Román, Yehude Simon y Cesar Acuña. Cada uno con un estilo en particular, representan a un sector de la población del país, a una “raza”, a una comunidad mezclada y rica como lo es el Perú por definición.

Hemos hecho un breve análisis de la candidatura de PPK, y ahora esperaremos atentos los próximos pasos que dé ésta interesante candidatura. Al parecer, Acuña ha logrado de cierta manera endosar sus votos y esperemos que "La Alianza” en sí sea el trampolín para la candidatura del “gringo”. Sinceramente hay ciertos candidatos que no deberían ni figurar en las encuestas de opinión, pero bueno, vivimos en un país donde los recuerdos no valen nada.


Ricardo V Lago: Con la rienda suelta


Con la rienda suelta

09 de Enero del 2011

Pasé el fin de año en la Ciudad de México, visitando a amigos con los que trabajé en la primera mitad de los ochenta. Brillaba el sol y no había contaminación - esa que provoca las fatídicas inversiones térmicas que castigan los pulmones de los "chilangos"-ni congestión de tráfico. El Distrito Federal era una ciudad relativamente apacible en que uno podía transitar a sus anchas. El desasosiego venía de la palabra escrita: las noticias en los periódicos, que muchos de mis amigos ya ni leen para evitarse la angustia y el "dolor del alma".

El 1 de enero al mediodía comía unos tacos en el emblemático El Califa de la Colonia Condesa, distrito situado en las faldas del montículo de Chapultepec, en cuya cima se alza el castillo del mismo nombre. Leía en el diario Reforma el estremecedor inventario de crímenes en 2010:

"México registró durante el pasado 2010 unas 12 mil 658 muertes asociadas a la violencia por el tráfico de drogas, lo que significa un aumento del 52 por ciento respecto de las estadísticas de 2009. Estos números se traducen en un muerto cada 40 minutos".

Pocos días antes había sido puesto en libertad el gerifalte del partido de gobierno, el PAN, Diego Fernández de Cevallos, después de ocho meses de cautiverio, por un rescate de 30 millones de dólares.

¡Qué deterioro en relación al México de 1985!, que dejé para incorporarme al Banco Mundial, y ¡qué parecido al Perú de 1990-91! que viví en mis viajes de trabajo como funcionario de dicho organismo. ¿Lo recuerdan? Los adolescentes no lo vivieron, y otros muchos, gracias a Dios, lo han ido olvidando. Algunos piensan que la violencia rampante y sanguinaria amainó por arte de magia. Otros que a golpe de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, como si los ciudadanos de buena voluntad hubieran tenido derecho alguno al respeto y protección de sus vidas por aquel entonces. En mi recuerdo, el cuerpo sin vida de mi amigo David Ballón, abandonado como un perro por los criminales en un suburbio limeño. Hasta los hay que argumentan que todo fue obra exclusiva y excluyente de policías díscolos independientes -odiados y hasta perseguidos por el dictador- que por su cuenta, riesgo y a contraorden hacían virtud de la hostilidad, cual Gary Coopers en Solo ante el peligro.

En náhuatl - la lengua de los aztecas - el topónimo Chapultepec quiere decir "a los pies del saltamontes". Me vino a la mente la teleserie, protagonizada por David Carradine, en la que el Pequeño Saltamontes de Kung Fu viajaba a través del Viejo Oeste de Estados Unidos venciendo por doquier obstáculos y enemigos con las únicas armas de su destreza en las artes marciales y la fuerza interior de su filosofía de vida.

Aborrezco las dictaduras y los caudillos. El fin no justifica los medios. Cualquier desviación del sufragio, la división de poderes y la libertad de prensa es una aberración. Pero también detesto los tópicos manidos: los de los "progres" y los de los "retros"; la hipocresía de la corrección política: la de los noventa y la de los dos mil. Y los hay que le entraron a ambas.

Ni todas las democracias son como la británica, ni todos los dictadores son como Mobutu Sese Seko. Digámoslo en alto: ¿No hubo estado de excepción en Irlanda del Norte durante décadas? ¿No han utilizado, algunos gobiernos democráticos, paramilitares contra el terrorismo, entre otros el gobierno socialista de Felipe González en mi país? El Perú de 1990-91 estaba a las puertas de convertirse en un Estado fallido: Phnom Penh 1975, víspera de la llegada del Khmer Rouge. Y digo esto en la convicción de que el regreso del fujimorismo al poder sería un retroceso, porque creo que lo que el Perú necesita son más instituciones y menos caudillos. Realicemos, empero, un juicio histórico sereno y ponderado no sólo de las lacras sino también de los logros de los noventa. Al César lo que es del César.

Sobre la guerra abierta del presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico y el crimen organizado, las opiniones de mis amigos mexicanos se dividen en tercios: una minoría cree que no tiene opción y que prevalecerá; la mayoría, aun admitiendo que no hay alternativa digna, está convencida de que esta "guerra" no es "ganable" hasta que los países consumidores tengan la inteligencia y las agallas de tratar a los drogadictos como enfermos con dispensa médica de drogas a costo cero; unos pocos piensan que hasta que esto último se dé, cualquier victoria contra el narco será pírrica y lo mejor sería hacer la "vista gorda", aceptando y asumiendo entretanto el poder fáctico de los cárteles, como lo han hecho en distintos grados los gobiernos anteriores. Algo así como el estribillo de aquel corrido de José Alfredo Jiménez: "Se me acabó la fuerza -De mi mano izquierda -Voy a dejarte el mundo -Para ti solita".

El 4 de enero, el diario El Universal daba cuenta, en su página 6, de dos noticias: los cárteles mexicanos operan con mafias de Afganistán para abastecer de heroína a Europa, EE.UU. y Canadá; el Cártel de Sinaloa se abastece de cocaína en el Perú, para lo que dispone de dos bandas armadas en la sierra norte del departamento de Piura.

Les cuento una anécdota reciente. Hace unos meses me encontraba tomando un café en un conocido y multitudinario establecimiento miraflorino y en la mesa de al lado se sentaron dos jóvenes que, entre frecuentes miradas nerviosas al reloj, hablaban en un idioma eslavo. Les pregunté de dónde eran y uno me contestó que de Montenegro; claramente no me parecieron turistas, por lo que, después de mi imprudente pregunta, no quise abundar. Mis mínimos conocimientos de serbocroata me permitieron percatarme de que no hablaban ese idioma sino probablemente el albanés. Unos 20 minutos después llegaron dos locales y los cuatro empezaron a contar fajos de billetes de dólares, a la vista de la concurrencia.

Preguntas para la reflexión: ¿cuál es el verdadero poder del narcotráfico en el Perú? ¿Qué grado de infiltración tiene en las instituciones? ¿En qué medida corre el Perú el riesgo de caer en el drama que vive México? ¿Qué riesgos conlleva "soltar las riendas" del poder de la nación en un aventurado fraccionamiento regionalizador? ¿No facilita ello un asalto al poder, parcela por parcela, del narcotráfico? ¿Qué propuestas plantean los candidatos presidenciales para encarar el problema? Menos blablablá de "Les subiré los sueldos con su dinero ¡contribuyente!", y más soluciones a los verdaderos problemas del país.

FUENTE: Correo (Perú)

Análisis de la candidatura de Luis Castañeda Lossio, “el mudo”

Ocho años han bastado para que la imagen de Lima Metropolitana cambie radicalmente. Dos gestiones de Luis Castañeda han sido suficientes para que Lima, hoy por hoy, se perfile como una ciudad más amable, más moderna y más “solidaria” como dirían algunos del partido Solidaridad Nacional”. Sin duda alguna, la enorme trayectoria de Luis Castañeda le ha servido para ganarse un puesto privilegiado en la política nacional y un lugar envidiable en todas las encuestas de opinión.

Provinciano, letrado y con una capacidad gerencial que no se ha visto en los últimos veinte años, ésos son los mayores activos del hoy representante de la Alianza Solidaridad Nacional. No habla mucho ni tan bonito como Alan García, pero su modo de hablar (sus obras), han calado en todos los sectores de la población peruana. Y es que si para muchos el “estar mudo es un defecto”, para él es su mayor virtud. El “lenguaje de las obras” funciona muy bien con el electorado peruano, y eso tiene un nombre: Pragmatismo. Las ideologías, las palabras bonitas y los sueños no son nada si es que no se hacen realidad. Castañeda supo hacer muchas cosas sin decir mucho, he ahí el mayor mérito.

Me llama la atención que el “Pachacutec” sea Toledo y no Luis Castañeda. El término quechua significa: “El que transforma la tierra”. Vamos, ¿qué hizo Toledo para merecer el honor de llevar un nombre Inca? Nada. El merecedor, y con justicia, es Luis Castañeda. Las obras que hizo en favor de los pobres de Lima son las mismas que replicará en cada rincón del país si llega a la presidencia de la República. No olviden que Lima es una ciudad de contrastes y que lugares como Manchay (Pachacamac), San Juan de Lurigancho, Puente Piedra y demás tienen un fuerte componente “provinciano” de diversas partes del Perú como Huancavelica, Cajamarca, Apurímac, Lambayeque, etc., que han observado las obras de Castañeda. Las personas de provincia que visitan a sus familiares en Lima han visto la notoriedad de sus obras. Aquí algunas imágenes:




Las escaleras “solidarias” que se pueden ver en cada rincón de Lima Metropolitana han cautivado a ese Luis Quispe o Juana Flores que ya siente el cambio que significó tener una escalera que les facilite llegar a su casa. Muchas de ésas personas viven arriba, en lo más alto de los cerros de Lima, y antes (en las épocas donde Lima sólo era el centro, Miraflores y San Isidro), sufrían para escalar peligrosamente los cerros con la finalidad de llegar a su morada. Hoy ya no es así.

Nos quejamos del transporte limeño, del tráfico y de las largas horas que nos toma ir de un lugar a otro, ¿pero por qué no nos quejábamos cuando ningún alcalde intentó construir un sistema de transporte masivo? ¿Por qué algunos le echan la culpa del tráfico a Castañeda y no a las anteriores gestiones que no hicieron absolutamente nada? Las obras que se hicieron para mejorar el transito limeño son notorias. A saber: El Metropolitano, La vía expresa de Grau, la vía expresa de Pte Piedra, el Intercambio vial de Villa el Salvador, el viaducto Manco Capac, el intercambio vial de Tomas Valle - A.Gamarra y Carlos Izaguirre (tres niveles), la ampliación del Pte del Ejercito, la carretera a Manchay y muchas más obras que expondremos en otro tema.


¿Alguien ha subido al famoso Metropolitano? No pasa por mi casa, ni lo suelo utilizar (hasta ahora sólo compré una tarjeta); pero no puedo dejar de reconocer que la obra es monumental. Los limeños la utilizan mucho y los que antes criticaban la obra (incluso Susana Villarán), hoy se rinden al ver que el sistema es todo un éxito. La gente sube ahí y sienten como si estuvieran en otro país. ¿Los beneficiados? La gente trabajadora y emprendedora de Chorrillos, Independencia, San Martin de Porres, Comas, Los Olivos, Puente Piedra, etc. Está claro, una vez más, que las colosales obras de Luis Castañeda tienen el objetivo de hacerle la vida más fácil y más digna a la gente que más lo necesita.

No puede faltar, no obstante, los Hospitales de la Solidaridad, otro símbolo de Luis Castañeda. La gran concurrencia que tienen dichos hospitales ha conquistado el corazón de los limeños con menos recursos. Yo lo he usado, y he quedado más que satisfecho con la atención brindada. Los precios bajos y los profesionales que laboran en dichos hospitales son la mejor garantía, la mejor opción para las personas olvidadas por el ineficiente Estado. Luis Castañeda, como alcalde, ha sabido mover muy bien sus cartas. ¿Fines políticos? ¿Fines filántropos? No lo sé, pero si la gente se beneficia y aprueba estas obras, no hay nada más que decir y sólo queda reconocerle el mérito.


La preocupación por la “distracción” de los peruanos con centros de esparcimiento también es otro punto a favor de Luis Castañeda. Durante su gestión la recuperación de parques ha sido notoria. Muchos peruanos (de la capital y de provincias) ya habrán visitado el Parque de la Reserva, si, ese hermoso parque con luces multicolores que se aprecian mejor en la noche. También el Parque de La Muralla, donde antes sólo había una imagen deprimente, hoy es un lugar visitado por los turistas y parejas de enamorados. Los “clubes” o la recuperación de los grandes parques zonales son de extraordinario valor. Se recordará que antes los parques zonales (como ese que está en Villa El Salvador) eran chichódromos, sucios y con pocas áreas verdes. Hoy el cambio es notable y la gente lo percibe con agrado, tanto así que ahora existe el Club Huascar Villa el Salador, Club Wiracocha de San Juan de Lurigancho, así como también en el Rimac (donde están las piscinas) y, próximamente, en Comas y Carabayllo.


Todas estas obras, sin embargo, no opacan el escándalo que se ha desatado en base a un sólo caso: Comunicore. Toda la artillería política de los diferentes partidos que quieren “desaparecerlo” del mapa electoral han utilizado éste hecho como su principal arma de destrucción al candidato con más posibilidades en elecciones presidenciales (Luis Castañeda Lossio). Pero, al parecer, dicho caso no sería un problema por varios factores: Aún no se ha podido probar algo concreto; los partidos están utilizando demasiado este hecho que terminará beneficiando al propio Castañeda; los diarios (lo que algunos llaman erróneamente “periódicos”) que están apoyando a Toledo están dejando notar claramente su parcialidad, cosa que jugará a favor del representante del partido solidario. No se sorprendan si Castañeda termina formando un “voto duro” superior al 23.



Análisis de la candidatura de Alejandro Toledo


En este 2011 difícilmente nos aburriremos. Los tres primeros meses estarán marcados por una guerra de grandes dimensiones entre los diferentes partidos por llegar a la presidencia del Perú. Todo lo que no se ha visto en los últimos cinco años, se verán en estos tres meses. Lo más importante, lo más relevante y lo más escandaloso saldrá a luz en este cortísimo periodo de tiempo. De un momento a otro todos los candidatos, voceros y representantes de cada partido alzarán la bandera de la “verdad” y en aras de la transparencia insultarán, presentaran denuncias, revelaran audios, videos, hijas, hijos, esposas, concubinas, prostitutas y, como podía faltar, escándalos de corrupción. Y es que así es la política peruana: Se guardan lo mejor para el último momento con el fin, por supuesto, de desprestigiar a la competencia y allanar el camino hacia el Palacio de Pizarro.

Empezaremos este año analizando al candidato más polémico: Alejandro Toledo Manrique. Polémico porque su vida está marcada por escándalos familiares (desde su hija Zarai hasta sus sobrinos y hermanos), vicios (licor, prostitutas y buena vida en Punta Sal), politiquería barata e ineficiencia (propuestas sin sustento, promesas incumplidas e incapacidad para gobernar) y demás perlas. No hay nada mejor ni entretenido que observar a un ex presidente.

En su gobierno anterior no se ha visto nada del otro mundo, pero hoy figura en segundo lugar en algunas encuestas y primero en otras. ¿Cómo explicar esto? Básicamente se debe al buen marketing político que viene aplicando, basándolo en promesas bastante discutibles: Precios bajos de productos de primera necesidad, economía estable y aumentos salariales. Como se recordará, el primer gobierno de Toledo gozó de estabilidad macroeconómica y los precios de los comodities en el mercado internacional fueron bastante estables, por lo tanto, los productos que utilizaron ésos insumos también mantuvieron su precio final, el que conoce cualquier ciudadano de a pie. A esto, evidentemente, no se le puede catalogar como un “logro” de su gobierno, sino como un efecto de la coyuntura internacional de aquel entonces. ¿Algún otro logro? Tal vez impulsar el TLC con Estados Unidos, tratado que los economistas y tecnócratas aprueban (incluso yo), pero no la mayoría de peruanos o, en todo caso, se mantienen indiferentes. ¿Dónde están los logros de Toledo? ¿Acaso la carretera Interoceánica? Ni hablar, el estudio de prefactibilidad de la vía fue realizado en el gobierno de Valentín Paniagua, y claro, fue construido casi en su totalidad por Alan García.

Los escándalos han rodeado al ex presidente y todo mundo recordará que: Negó – como Judas a Jesús – a su hija Zarai; en su gobierno se gastó S/542835 en “licor”, ¡Medio millón de soles en Whisky! ; Le llovieron acusaciones de que habría regalado 45 mil hectáreas de tierra a 5 mil soles a su hermano Luis Toledo; La orgia que hizo en el hostal Melody con cinco prostitutas; etc. ¿Entonces? Queda claro que la imagen de Toledo bordea los límites de la ética y la moral.

Lo que resulta grave es que, pese a todo lo dicho y más (porque elaborar una lista de defectos y errores de Toledo me llenaría la agenda por al menos tres días), los peruanos siguen creyendo en él dándole un lugar privilegiado en las encuestas de opinión. Creen, cándidamente, que todo lo que dice lo hará. Pero vayamos a su actual candidatura:

¿De dónde sacó Toledo todo el dinero que sirvió para lanzar su candidatura presidencial? Muchos políticos calculan que habría gastado más de un millón de soles para lanzar los spot publicitarios en horario estelar, y eso que la campaña apenas comienza. ¿Quién lo financia? No han faltado las denuncias que lo comprometen con empresarios chilenos. Y aunque nada está probado aún, no me sorprendería. En el año 2002 Alejandro Toledo recibió un millón de dólares de parte de George Soros, empresario estadounidense de origen húngaro, el más grande especulador de los últimos tiempos (su vida está marcada por acusaciones por tráfico de armas, trafico de drogas y el juego sucio).

¿Entonces? ¿Cómo justificamos su posición en las encuestas? La justificación está en las promesas, que, dicho sea de paso, son –en mi opinión –absurdas. Pero lo más lamentable es que los peruanos creen en su palabra, más por ignorancia y buena fe que por tratarse de Toledo, lo sé. El recuerdo de su primer gobierno donde no había tanta inseguridad como la de ahora y los precios bajos de los alimentos es su mayor activo en estas elecciones. Sin embargo, me permito aclarar algunas cosas:

Alejandro Toledo promete – como los dicen sus avisos – “10 panes por un sol”, o lo que es lo mismo, precios bajos para los alimentos de primera necesidad. ¿Cómo lo hará? Si para elaborar el pan se necesita del trigo, y ese insumo fija su precio en el “mercado internacional”, y si el precio de éste sube, el pan, los fideos y demás, necesariamente, también subirán. Lo mismo pasa con el petróleo, ya que si el precio en el mercado internacional sube estrepitosamente (en el 2008 llegó a 140 dólares por barril y ahora está en 90) el valor de sus derivados, como la gasolina, también subirán, quieran o no. Y lo que puede hacer el gobierno (y Alejandro de llegar a la presidencia) es poco, muy poco, poquísimo. Un presidente no tiene la capacidad para manejar esos temas que se deciden entre la oferta y la demanda de grandes naciones compradoras y vendedoras de comodities (Rusia, China, Estados Unidos, Irán, India, etc). Lo único que se podría hacer es “subsidiar” los productos o “fijar precios tope” (lo mismo que hizo Alan García en su primer gobierno), pero eso significaría sacrificar a la caja fiscal, llegando a un punto donde la situación se torna incontrolable y la economía incluso podría caer en bancarrota.

Alejandro Toledo promete doblar el sueldo de los maestros y profesores. Recordemos pues que durante su gobierno nuestra educación fue una de las peores (como ahora), con la diferencia que en aquel tiempo no se hizo absolutamente nada por mejorarla. Recién este gobierno de Alan García instauró La Ley de Carrera Publica Magisterial, donde el maestro ganará bien siempre y cuando se prepare (con los cursos y actualizaciones que da el gobierno) para rendir un examen que demuestre su capacidad, y los maestros que no aprueben, naturalmente, no podrán acceder a este beneficio. Pero de un momento a otro llega Toledo y dice que doblará los sueldos, ¿Y dónde queda la meritocracia de la ley de CPM? Los docentes estarán contentos con su sueldo y se olvidarán de mejorar sus deficiencias (que son muchas, ya que el Perú está en los últimos lugares en educación). Los que pagarán los platos rotos son los niños y jóvenes que cursan el colegio, y claro, como a Toledo lo único que le interesa es ser presidente, no vacila en lanzar propuestas incoherentes, como ésta.

Alejandro Toledo promete mantener la cédula viva y mejorar la seguridad ciudadana. ¿Con qué cara dice esto? Si él en su gobierno mermó el presupuesto para las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Si hoy tenemos delincuencia en aumento y rebrotes del terrorismo en alianza con el narcotráfico es gracias a que Toledo no hizo nada por mejorar la autoestima de los uniformados. ¿Qué pasó cuando se dio el Andahuaylazo en su gobierno? ¿No fue ahí que Antauro Humala se sublevó? Y cuando el gobierno quiso reaccionar se dio cuenta de que no tenía ni la capacidad para transportar tropas por vía aérea desde Lima ni de mandar tropas desde Cuzco porque carecían de gasolina. ¿Entonces? ¡Cómo se puede creer en Toledo a estas alturas!

La reforma del Estado, una tarea pendiente para el próximo gobierno, no se hizo en el mejor momento: en los años donde Toledo era presidente. Su incapacidad para actuar como jefe de Estado era evidente, pero al menos tuvo la buena cabeza de dejar hacer a sus ministros todo el trabajo, mientras él se divertía en Punta Sal. La reforma estructural del Estado, la reforma en educación y demás no se hicieron por su mala cabeza. ¿Qué nos garantiza que lo hará ahora que existe más presión, más dinero y más intereses de por medio? Dicha reforma es fundamental para reducir las trabas burocráticas, los cuellos de botella, la corrupción y la ineficiencia del aparato estatal. ¿Y Toledo lo hará? No lo creo, por eso, a la hora de votar, tomen conciencia de lo que está en juego.


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