Encuesta Datum (7 al 9 de mayo): Segunda vuelta electoral

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La encuestadora Datum, por encargo del diario Perú 21, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a la segunda vuelta electoral (balotaje). La encuesta fue realizada entre el 7 y 9 de mayo a nivel nacional, con un margen de error de +-2.8%, arrojando los siguientes resultados: Keiko Fujimori (40.6%), Ollanta Humala (37.9%) y blanco/viciado o no precisa (21.5%).

Encuesta Ipsos Apoyo (30 de abril al 6 de mayo): Segunda vuelta electoral

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La encuestadora Ipsos Apoyo, por encargo del grupo El Comercio, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a la segunda vuelta electoral (balotaje). La encuesta fue realizada entre 30 de abril y 6 de mayo a nivel nacional, con un margen de error de +-2.2%, arrojando los siguientes resultados: Keiko Fujimori (41%), Ollanta Humala (39%) y blanco/viciado o no precisa (20%).

Encuesta Datum (1 al 6 de mayo): Segunda vuelta electoral

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La encuestadora Datum, por encargo de Frecuencia Latina, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a la segunda vuelta electoral (balotaje). La encuesta fue realizada entre el 1 y 6 de mayo a nivel nacional, con un margen de error de +-1.4%, arrojando los siguientes resultados: Ollanta Humala (40%), Keiko Fujimori (39.1%) y blanco/viciado o no precisa (20.9%).

Isaac Biggio: Las caídas de Abimael en Lima y de Osama en Abbottabad

Las caídas de Abimael en Lima y de Osama en Abbottabad

Similitudes y diferencias entre los operativos contra los líderes del senderismo peruano y de Al Qaeda.

Hoy cuando el mundo analiza la muerte de Osama Bin Laden, considerado el "terrorista número uno del mundo", es útil comparar ello con el proceso que condujo a la rendición personal e ideológica de Abimael Guzmán, quien hace dos décadas era tildado como el "terrorista número uno de las Américas".

Abimael fue detenido el 12 de setiembre de 1992 en una residencia ubicada en el distrito limeño de Surco, no muy lejos del "Pentagonito" militar peruano, mientras que el autor intelectual de la matanza del 11 de setiembre del 2001 se le ubicó viviendo en Abbottabad, muy cerca de la Academia Militar de Pakistán.

Ambos cayeron siendo cincuentones avanzados que encabezaban redes de miles de fanáticos ideologizados dispuestos a morir. Mientras los senderistas operaban en todo el Perú pero con ambiciones de ser el faro que reconstruiría al maoísmo mundial tras la "traición de Beijing", Al Qaeda es un conglomerado mundial de fundamentalistas islámicos que condenan la capitulación de los Estados mahometanos a Occidente. Ambos movimientos –ideológica, nacional y socialmente disímiles, pero muy militarizados- realizaron los peores atentados que se hayan dado en los centros de poder de sus enemigos.

La caza de Guzmán fue preparaba y hecha por los servicios de inteligencia de su propio país, mientras que la de Bin Laden se dio por tropas extranjeras que no quisieron notificar a Pakistán, por desconfiar de sus servicios de inteligencia.

Hoy los dos candidatos que se disputan la presidencia peruana en junio reivindican la captura de Abimael. El general Ketín Vidal, quien lideró el operativo de 1992, es parte del equipo de Ollanta Humala, mientras que el padre de Keiko Fujimori fue entonces el presidente. En cambio, ningún político pakistaní podrá reclamar haber participado en el operativo de Abbottabad. Más bien, esa acción ha humillado al régimen pakistaní y servirá para cuestionarlo. En contraposición, la operación contra Abimael fue lo que catapultó a Fujimori a gobernar dos periodos y la de Abbottabad puede hacer que Obama sea reelecto. El Estado peruano quiso capturar a Guzmán para mostrarlo al mundo y desmoralizarlo con la cárcel y un juicio público. Los Estados Unidos, por el contrario, fueron a liquidar a Bin Laden (cuyo cadáver ni siquiera ha sido mostrado en fotos).

Cuando Guzmán fue apresado el senderismo estaba en su cenit y en prisión él fue "ablandado" hasta lograr que él llamase a sus camaradas a dejar las armas, pedir la "reconciliación nacional" y presentarse por primera vez en elecciones con la demanda de amnistiar a todos (incluyendo a quienes les torturaron y masacraron) en las cuales su descrédito les llevó a sacar unos 6,000 votos a nivel nacional (menos del 0.1%).

Los EE.UU., en cambio, abatieron a Bin Laden pensando que era más peligroso que él se sometiese a un juicio donde se podría revelar los lazos que él tuvo con la CIA y sus aliados, y porque en el 2011 Al Qaeda está de caída, pues las masas musulmanas en sus grandes marchas pro-democracia le han dejado de lado.

Si Guzmán era el todopoderoso presidente y "base de la unidad de su partido", Bin Laden ha demostrado ser sólo una figura estelar en una federación mundial de grupos autónomos.

Fuente: Correo (Perú)


Análisis de la muerte de Osama Bin Laden y el declive de Al Qaeda

Análisis de la muerte de Osama Bin Laden y el declive de Al Qaeda por Francisco Tudela (ex canciller) y Fabian Novak (Internacionalista).


Encuesta Ipsos Apoyo (23 al 30 de abril): Segunda vuelta electoral

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La encuestadora Ipsos Apoyo, por encargo de Morgan Stanley, hizo un estudio con la finalidad de conocer la intención de voto de cara a la segunda vuelta electoral (balotaje). La encuesta fue realizada entre el 23 y 30 de abril a nivel nacional, con un margen de error de +-2.2%, arrojando los siguientes resultados: Ollanta Humala (39%), Keiko Fujimori (38%) y blanco/viciado o no precisa (23%)

Fernando Rospigliosi: Dudas y Certezas

Dudas y certezas

Una de las frases más exitosas de la segunda vuelta es que hay dudas sobre Ollanta Humala y certezas sobre Keiko Fujimori. Yo creo lo contrario.


Un argumento usado frecuentemente a favor de Humala es que no ha gobernado, por tanto, se dice, no se sabe exactamente qué haría de llegar al poder.

Me parece débil esa tesis. En 1990 muchos decían lo mismo de Alberto Fujimori: “es nuevo, probemos un cambio”. Por sus antecedentes y su personalidad algunos pensábamos que sería un salto al vacío y, desgraciadamente, no nos equivocamos. Fue un salto a la dictadura.

En los últimos años hemos visto fracasar ese argumento muchas veces en el Congreso, los gobiernos regionales y municipales. La inmensa mayoría son nuevos y, por lo general, defraudan a sus electores más rápidamente que los antiguos.

Democracia

Humala no tiene ningún apego por la democracia. El que la utilice para intentar llegar al poder no significa nada. Hugo Chávez también usó las elecciones para auparse al gobierno y después acabó con la democracia, concentrando todos los poderes, persiguiendo a los opositores, estrangulando a los medios de comunicación y perpetuándose indefinidamente en el poder.

Lo mismo que están intentado Evo Morales, Daniel Ortega y otros. Es precisamente lo que hizo Alberto Fujimori, también elegido democráticamente, el precursor de esta nueva hornada de dictaduras disfrazadas en América Latina.

El argumento de Humala, entonces, que es demócrata porque participa en elecciones, no vale nada.

Golpismo

Humala tiene una formación profesional y familiar autoritaria y antidemocrática. Él es un militar adscrito a la corriente velasquista del Ejército, que sostiene que los militares son los únicos que pueden transformar revolucionariamente la sociedad.

Su formación familiar apunta en el mismo sentido. Sus padres lo han dicho explícitamente; hicieron que sus hijos entraran al Ejército no para tener una carrera sino para llegar al poder y transformar el Perú en un país socialista.

Así se formó Humala durante 40 años. Y cuando entró a la política se adhirió de inmediato a la corriente que representaba esos propósitos, el chavismo, pomposamente llamado Socialismo del Siglo XXI.

La única variante es que para llegar al poder hay que ganar primero las elecciones, porque los golpes militares están prohibidos desde fines de la década de 1980 por la comunidad internacional en esta región del mundo. Todos los que lo han intentado han fracasado.

Práctica

No solo son las ideas de Humala las que generan dudas sobre sus convicciones democráticas. Dos veces ha intentado insurreccionarse sin éxito.

El 1º de enero del 2005 respaldó desde Seúl el sangriento levantamiento de su hermano Antauro en Andahuaylas. Y a través de Radioprogramas leyó una proclama llamando a derrocar el gobierno democrático de Alejandro Toledo.

Ahora miente, diciendo que él solo incitaba a marchas y movilizaciones. Lo dijo claramente el 1º de enero cuando Antauro había asaltado la comisaría, secuestrado a los policías y apoderado de las armas. Un levantamiento armado contra un gobierno democrático. (http://www.youtube.com/watch?v=FR3IThhc4Z8&feature=related).

No fue además una entrevista que lo sorprendiera, en la que dijo cosas sin pensar. Él buscó participar en RPP y leyó un pronunciamiento que tenía preparado de antemano, lo cual, además, muestra que estaba perfectamente al tanto de lo que iba a hacer Antauro, quien había coordinado con su hermano el alzamiento violento contra la democracia.

Caín

Cuando los sediciosos asesinaron a cuatro policías y ninguna unidad militar respaldó el alzamiento, cuando fue evidente que las masas populares observaban con indiferencia la asonada, cuando el fracaso era indiscutible, Ollanta quitó el cuerpo.

Luego, cuando la situación se puso sombría para Antauro, preso y repudiado, Ollanta lo abandonó completamente. Lo condenó públicamente, cada vez en términos más duros.

Eso a pesar de que Antauro lo acompañó estoicamente en octubre del 2000 en Locumba y se quedó en el monte mientras Ollanta se escondía cómodamente en la ciudad de Tacna. A pesar de que quien lo hizo popular fue Antauro, con el periódico Ollanta, que publicó durante cinco años. Gracias a esa plataforma pudo Ollanta despegar electoralmente en el 2005.

Además, Antauro no era solo un aliado. Era eso y su hermano. Pocas veces se ha visto algo tan sucio en la sucia política peruana.

Finalmente, Ollanta Humala es un violador de los DDHH. Él, directamente. No es un autor mediato. (Ver Carlos Basombrío y Fernando Rospigliosi, “La seguridad y sus instituciones en el Perú a inicios del siglo XXI”, IEP, 2006, p. 311 y ss.).

No tengo dudas sobre Humala.

Sí tengo dudas sobre Keiko Fujimori. Eso será materia de otro artículo.

Fuente: La República


Entrevista: Hernando de Soto apoya candidatura de Keiko Fujimori



Lima - ¿Si Ollanta se consiguió a un Nobel de Literatura por qué yo no puedo conseguirme a un futuro Nobel de Economía? Esa parece ser la pregunta que motivó a Keiko Fujimori a convocar al prestigioso director del ILD y embarcarlo en una nueva aventura para reformar el Estado y consolidar la ruta hacia una verdadera economía de mercado.

¿Su acercamiento a Keiko es un contrapunto al espaldarazo de Mario Vargas Llosa a Humala?
(risas) No. Keiko me convoca para recoger algunos de nuestros programas, pues los considera un complemento de su plan de lucha contra la pobreza.

No es la primera vez que es convocado por un presidente o candidato a la Presidencia, y la verdad es que todas esas experiencias han acabado mal.
Diría más bien que resultaron incompletas. En el primer gobierno de García, con las leyes de simplificación administrativa se crearon los primeros instrumentos que ayudaron al ajuste económico posterior. Ya en 1989, con la caída del Muro de Berlín, García entendió que por la izquierda no le salía el programa. Con (Alberto) Fujimori se pasaron 178 normas. Nosotros le diseñamos el programa de reformas internacionales, incluido el programa de ajuste o shock que resultó exitoso.

¿La paternidad de ese éxito se la va a disputar Carlos Boloña?
Fujimori es elegido el 10 de junio de 1990 y el once me llama para ser primer ministro. Le digo que estaba dispuesto a ayudarlo para hacer la reforma económica. Él en ese momento está asesorado por los "siete samuráis" (Figueroa, Roca, etc.) y frente al plan elaborado por ellos hago una contrapropuesta.
Como (Fujimori) no sabía cuál escoger le propongo reunirnos con el Banco Mundial, el BID, etc. para que ellos le digan cuál plan avalarían. Viajamos el 28 de junio de 1990 y nuestra propuesta fue calificada por Camdessus, el director ejecutivo del FMI, como música celestial. El 1 de julio de 1990 (nos muestra el recorte enmarcado) el New York Times anuncia la aprobación del programa de reinserción y recién entonces llamó a Carlos Boloña.
Después de eso entraron muchos técnicos de las multilaterales, pero los que cogieron la papa caliente fuimos los del ILD. Nadie nos despidió con una alfombra de flores, pero esa es la historia de los que nos metemos a poner el hombro.

¿Y qué le hace pensar que con Keiko le irá mejor?
Las reformas políticas siempre se dan por pasos. Pensemos en la historia de la Unión Europea. Tomó tiempo, alcanzó el éxito y ahora es posible que se desmiembre por las deudas de Grecia, Portugal y España. Nada es perfecto. Yo no entro a esto con la esperanza de escuchar tambores de gloria. Simplemente trataremos de dar un buen aporte. Y seguramente después saldrán los críticos a señalar todos los defectos, pero avanzaremos otro tanto. A Keiko la conozco desde que tenía quince años y, la verdad, me ha impresionado su madurez, su claridad para ver las cosas y lo buena política que es. Evidentemente nos encanta que comparta nuestra visión de lucha contra la pobreza.

¿Y no teme que al final termine despachando en la Diroes?
En verdad no lo creo. No tengo manera de saber cómo influyen en su comportamiento Pepe Chlimper, Rafael Rey, su papá o su mamá. Sé que es una persona que piensa independientemente. En ninguna de las conversaciones que hemos tenido la he visto levantar el teléfono para llamar a la Diroes.

¿Cuál es el aporte concreto de HdS y el ILD al plan de gobierno de Fuerza 2011?
Creo que ella tiene las vigas maestras. Nosotros tenemos un proyecto de cómo hacer ciertas cosas en profundidad y estamos dedicados a ello más de 25 años. Aportamos la posibilidad de incorporar a los pobres a la economía de mercado para que sean prósperos y al mismo tiempo resolver los grandes conflictos que amenazan al Perú y están detrás de esta enorme votación antistablishment.
Llámese Bagua, Islay o Tambogrande, todos son problemas de orden territorial. Esto no nos sorprende, pues pasa en todas partes del mundo. Vivimos una época de exceso de capital y escasez de materias primas. Hay una avalancha de dinero hacia África, Asia y América Latina comprando recursos naturales, que genera enormes conflictos entre los que tienen y los que no tienen.
Esos conflictos se pueden evitar si quienes viven al lado de los grandes capitales también tienen lo suyo; pero la mayor parte, si bien posesiona la tierra, no tiene un título legal o el acceso a un esquema empresarial de responsabilidad limitada. Sin acceso a una estructura legal moderna esta gente se siente desplazada o alienada. Ese es el 55% de peruanos que votó por cambiar un statu quo que no creen que les favorezca.
Nosotros no sólo le daremos una cobertura legal que formalice y multiplique ese capital, sino también resolveremos una buena parte de los problemas políticos del país. Cuando los excluidos se sienten incluidos, la contienda política se desplazará a posiciones menos radicales y mucho más compatibles con el éxito.

¿Cómo se concreta este apoyo del ILD?
Por ahora hemos sido convocados y nos han pedido un proyecto cuyo resumen se publicará mañana (hoy) en medios y será anunciado por Keiko el lunes. No estamos buscando un puesto en el gobierno. El ILD diseña programas para muchos países, en algunos nos encargamos de implementarlos y en otros no. Obviamente creemos que es mejor lo primero, pero esto se verá después.

¿Apoyar al fujimorismo a ganar la segunda vuelta no es también convalidar los atropellos a la democracia y los DD. HH. de su padre?
Mi trato es con Keiko y no veo en ella a una persona autoritaria. Veo a una lideresa que no está dispuesta a repetir los errores del papá. Además ella sabe que desde 1992 no hicimos otra cosa que criticar a su papá por su tendencia a asociarse con gangsters. Como no creo que el autoritarismo se herede, yo estoy mirando adelante. Como decía Revel, si Europa se hubiera quedado mirando al pasado después de los 50 millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial no tendría futuro. Ese argumento de la convalidación me parece pobrísimo.

Fuente: Correo

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