Fernando Rospigliosi: Dudas y Certezas

Dudas y certezas

Una de las frases más exitosas de la segunda vuelta es que hay dudas sobre Ollanta Humala y certezas sobre Keiko Fujimori. Yo creo lo contrario.


Un argumento usado frecuentemente a favor de Humala es que no ha gobernado, por tanto, se dice, no se sabe exactamente qué haría de llegar al poder.

Me parece débil esa tesis. En 1990 muchos decían lo mismo de Alberto Fujimori: “es nuevo, probemos un cambio”. Por sus antecedentes y su personalidad algunos pensábamos que sería un salto al vacío y, desgraciadamente, no nos equivocamos. Fue un salto a la dictadura.

En los últimos años hemos visto fracasar ese argumento muchas veces en el Congreso, los gobiernos regionales y municipales. La inmensa mayoría son nuevos y, por lo general, defraudan a sus electores más rápidamente que los antiguos.

Democracia

Humala no tiene ningún apego por la democracia. El que la utilice para intentar llegar al poder no significa nada. Hugo Chávez también usó las elecciones para auparse al gobierno y después acabó con la democracia, concentrando todos los poderes, persiguiendo a los opositores, estrangulando a los medios de comunicación y perpetuándose indefinidamente en el poder.

Lo mismo que están intentado Evo Morales, Daniel Ortega y otros. Es precisamente lo que hizo Alberto Fujimori, también elegido democráticamente, el precursor de esta nueva hornada de dictaduras disfrazadas en América Latina.

El argumento de Humala, entonces, que es demócrata porque participa en elecciones, no vale nada.

Golpismo

Humala tiene una formación profesional y familiar autoritaria y antidemocrática. Él es un militar adscrito a la corriente velasquista del Ejército, que sostiene que los militares son los únicos que pueden transformar revolucionariamente la sociedad.

Su formación familiar apunta en el mismo sentido. Sus padres lo han dicho explícitamente; hicieron que sus hijos entraran al Ejército no para tener una carrera sino para llegar al poder y transformar el Perú en un país socialista.

Así se formó Humala durante 40 años. Y cuando entró a la política se adhirió de inmediato a la corriente que representaba esos propósitos, el chavismo, pomposamente llamado Socialismo del Siglo XXI.

La única variante es que para llegar al poder hay que ganar primero las elecciones, porque los golpes militares están prohibidos desde fines de la década de 1980 por la comunidad internacional en esta región del mundo. Todos los que lo han intentado han fracasado.

Práctica

No solo son las ideas de Humala las que generan dudas sobre sus convicciones democráticas. Dos veces ha intentado insurreccionarse sin éxito.

El 1º de enero del 2005 respaldó desde Seúl el sangriento levantamiento de su hermano Antauro en Andahuaylas. Y a través de Radioprogramas leyó una proclama llamando a derrocar el gobierno democrático de Alejandro Toledo.

Ahora miente, diciendo que él solo incitaba a marchas y movilizaciones. Lo dijo claramente el 1º de enero cuando Antauro había asaltado la comisaría, secuestrado a los policías y apoderado de las armas. Un levantamiento armado contra un gobierno democrático. (http://www.youtube.com/watch?v=FR3IThhc4Z8&feature=related).

No fue además una entrevista que lo sorprendiera, en la que dijo cosas sin pensar. Él buscó participar en RPP y leyó un pronunciamiento que tenía preparado de antemano, lo cual, además, muestra que estaba perfectamente al tanto de lo que iba a hacer Antauro, quien había coordinado con su hermano el alzamiento violento contra la democracia.

Caín

Cuando los sediciosos asesinaron a cuatro policías y ninguna unidad militar respaldó el alzamiento, cuando fue evidente que las masas populares observaban con indiferencia la asonada, cuando el fracaso era indiscutible, Ollanta quitó el cuerpo.

Luego, cuando la situación se puso sombría para Antauro, preso y repudiado, Ollanta lo abandonó completamente. Lo condenó públicamente, cada vez en términos más duros.

Eso a pesar de que Antauro lo acompañó estoicamente en octubre del 2000 en Locumba y se quedó en el monte mientras Ollanta se escondía cómodamente en la ciudad de Tacna. A pesar de que quien lo hizo popular fue Antauro, con el periódico Ollanta, que publicó durante cinco años. Gracias a esa plataforma pudo Ollanta despegar electoralmente en el 2005.

Además, Antauro no era solo un aliado. Era eso y su hermano. Pocas veces se ha visto algo tan sucio en la sucia política peruana.

Finalmente, Ollanta Humala es un violador de los DDHH. Él, directamente. No es un autor mediato. (Ver Carlos Basombrío y Fernando Rospigliosi, “La seguridad y sus instituciones en el Perú a inicios del siglo XXI”, IEP, 2006, p. 311 y ss.).

No tengo dudas sobre Humala.

Sí tengo dudas sobre Keiko Fujimori. Eso será materia de otro artículo.

Fuente: La República


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