¿Keiko Fujimori ganará las elecciones fácilmente?


Suele ocurrir muchas veces que, avizorando ciertos acontecimientos, podemos prever cómo acabará tal o cual cosa. Puede llamarse a esto presentimiento o el simple uso de la razón. Lo mismo ocurre hoy en el Perú con Keiko Fujimori: todo va acomodándose a su favor y el 30% que la respalda parece su carta ganadora. No puedo imaginar, ni por asomo, alguna metida de pata, un nuevo escándalo o acaso un nuevo vladivideo que pueda mellar su candidatura. A este 30% de electores, tan ciudadanos como cualquier “moradito”, “ppkausa” o “apristón”, no osaremos llamarle “el voto duro”, pues hasta parece ofensivo; conviene llamar a esto lealtad. 

No seré yo el que discuta si aquella lealtad está bien ganada o no. Lo que es innegable, sin embargo, es que el “Chino” algo hizo por este país. Que hubieron todo tipo de excesos durante su gobierno, sin duda; que existe evidencia de pecados difíciles de perdonar, como no. No obstante, el instinto jamás se equivoca: hay una tercera parte de la población que, pese a todo, está muy agradecida con al que hoy reside en una prisión. Así como una animal al borde de la muerte es agradecido con su salvador de por vida, el peruano fujimorista no olvida que estuvo a punto de caer al abismo. Esta gratitud no requiere explicaciones complejas ni complicados racionamientos, pues es tan instintiva como la maldad, la venganza o el amor.


“un fantasma recorre el Perú: el fantasma del fujimorismo. Todas las fuerzas del viejo Perú se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma".
No se confunda, estimado lector, no estoy diciendo que no habrán escándalos. De hecho habrá muchas sorpresas, pero básicamente entre el segundo puesto y los demás. Es decir, PPK, Acuña, Alan García, Alejandro Toledo y quizá Julio Guzmán. Sin embargo, Keiko Fujimori, al parecer, no tendrá que hacer mucho para pasar a segunda vuelta y el que pase con ella, al haberse desgastado en la primera carnicería, perderá. ¿Y cómo llego a esta conclusión? He de admitirlo, esto no es científico, pero hay algunas ideas clave que convienen saber: En primer lugar, los otros candidatos están persuadidos de que a Keiko no se le puede restar votos, pues convencidos están que a la candidata fujimorista la respalda un elector sumamente leal, que no puede cambiar; en segundo lugar, existe ya un precedente electoral, con Luis Castañeda Lossio, quien ganó la alcaldía de Lima sin hacer mayor esfuerzo, a pesar del tío bigotes, los insultos y las muchas denuncias en su contra; finalmente, y aunque pueda parecer el argumento más débil para algunos, ya le tocaría a Keiko gobernar, pues hay una extraña coincidencia (llamémosle regla) que ha venido sucediendo en todas las elecciones presidenciales y claro, no faltará aquel que diga “es hora que una mujer gobierne”. Por último, ¿acaso no ha reducido considerablemente aquello que llaman “antivoto”?

Parafraseando a un viejo barbón, sostengo: “un fantasma recorre el Perú: el fantasma del fujimorismo. Todas las fuerzas del viejo Perú se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: los puritanos y el papa, los Mohme y el chato, los radicales brasileños y los enanos socialconfusos”. 

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