Instrucciones para combatir al fujimorismo


Antes de confabulaciones, conviene tener presente cierta reflexión sobre doña Keiko Fujimori. 

Algo que todos los zurdos y antifujimoristas debieran considerar es: ¿se puede dar la espalda al 39% de la población que votó por Keiko? ¿las marchas sirvieron de algo? ¿son los insultos la mejor manera de discutir sobre política? Los resultados hablan y son categóricos: nada de lo que han hecho ha espantado a ese “fantasma fujimorista”. Y si siguen creyendo que las marchitas han tenido algún efecto (porque seguramente van a querer hacer más, y en días laborales, para colmo), entonces estaremos de acuerdo en pensar que doña Keiko tuvo siempre más del 40% en las encuestas. Cuidado. 

A estas alturas del partido el modelo económico está a salvo y la derecha respira tranquila. A partir de ahora, al menos en mi caso, solo es cuestión de comparar planes de gobierno (esto lo digo a sabiendas que la política irá por otro lado). Esta segunda vuelta, señores, será una de las mejores de los últimos años, pues no se espantarán a los inversionistas, la economía seguirá su rumbo y la constitución permanecerá, quizá para siempre. El otro fantasma, "el fantasma del comunismo", fue felizmente espantado. ¿Hasta cuándo pensar en falsas esperanzas? ¿no bastó con Ollanta y Susana Villarán? ¿No se aprende la lección? 

Leída esta breve reflexión, ahora sí, pasemos a dar revista al modo correcto de combatir al fujimorismo: en primer lugar, habría que conseguir –importante –la venia de la Iglesia. Aunque las caras largas sobren, debemos dar por descontado que la segunda parte del partido ira por el tema de la unión civil, la corrupción, la página 11 y demás. Por lo tanto, bueno será que busquemos el favor, sincero, de un hombre honesto y religioso. A los peruanos, y aquí me incluyo (pues somos católicos o en todo caso cristianos) nos gustan las formalidades aunque a veces se nos olvide entre copas y licor.


“Las propuestas, en ese sentido, no deben ser disparatadas, aunque el público así lo merezca. Deben ser presentadas pulcramente, si es posible por un rostro que inspire respeto".
Obtenido el favor de La Iglesia, será el turno de probar con los despistados que votaban por Guzman, que luego pasaron a Barnechea y que finalmente optaron por engrosar a doña Veronika. Esa gente, que no tiene la menor idea de lo que es ser de "izquierdas” o “derechas” hay que capturarlas y, según mis cálculos, son aproximadamente entre el 10% y 15% del electarado. Suficiente para dar a ambos la victoria. Las propuestas, en ese sentido, no deben ser disparatadas, aunque el público así lo merezca. Deben ser presentadas pulcramente, si es posible por un rostro que inspire respeto, aunque el trasfondo de la propuesta sea pasarla por alto durante todo el gobierno y, finalmente, no cumplirla (¡y si la cumple mejor pues!). Imagine usted proponer la masificación del wifi en todo parque del Perú e inclusive el suministro de energía (para esos despistados que cargan la batería del celular solo al 10%). Quizá hacer efectivo el cobro del medio pasaje a 0.70 céntimos, como debiera ser y, para que le crean, prometer que todo cobro será con carnet y jamás a mano armada como suele suceder en los buses de Lima. ¿Por qué no prometer el medio pago a cines y gimnasios (en todo horario o al menos en una proporción que se note)? Las posibilidades son infinitas, oiga usted. 

Como bien puede apreciar, estimado lector, no doy una receta para combatir al fujimorismo, porque simplemente no la hay (y si la hay, difícilmente alguien la escribiría). Las cosas van a estar más reñidas de lo que se piensa y habrá que hilar muy fino, casi con precisión quirúrgica.  

1 comentarios:

María Dolores Vargas dijo...

El plagicida politico, requiere conclaves, no marchas hacia afuera como quien le dá poder al sujeto, es mas bien una marcha y un conclave, hacia adentro de nosotros mismos, gritarnos a nosotros mismos, comprometernos, ratificarnos en la democracia, en la libertad de expresión, en el bien comun, en la lucha contra la corrupción venga de donde venga, justicia, los conflictos y el costo social es alto cuando una amenaza como la del fujimorismo existe, el 39% al que respeto debe saber no sólo el costo, si no el clima democratico tambien es convulsión, y repudio.

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